Madrid es una ciudad impresionante. Mira que ya me gustaba… pero es que no deja de sorprenderme.

Yo “tenía mono” por hacer alguna escapada de naturaleza, así que me puse a mirar distintas alternativas, y… a pesar de haber ojeado sitios de lo más interesantes… finalmente terminamos en el mismo Madrid, pero eso sí ¡rodeados de árboles y campo!

Las primeras opciones que planteamos estaban a una hora o más de distancia de Madrid, como por ejemplo Castañar de El Tiemblo, en Ávila (90 kmts aprox.) o el Hayedo de Montejo-Montejo de la Sierra, que había oído que es precioso y más en esta época del año, y tanto debe de ser así, según me comentó una vecina que hasta hay que pedir hora para acceder.

Castañar de El Tiemblo

 

Hayedo de Montejo

Pero esta claro que no hay que irse lejos de esta ciudad para disfrutar de un maravilloso día en la naturaleza.

Hemos estado en el Estanque grande o lago de Batán o estanque o lago de la Casa de Campo. Yo, reconozco que hacía años que no iba, y además, no se porqué no recordaba que fuese un parque tan grande (1.723 hectáreas) y bonito.

Tiene muchísimas opciones: recorridos para pasear, correr, ir en bici, espacios para jugar a deportes, mesas para pic nic, zonas de juegos infantiles, etc. Y además es su interior se encuentran situadas diversas instalaciones como el Parque de atracciones, el zoologico, el teleférico (que conecta la casa de campo con el parque del Oeste, al otro lado del río Manzanares, recintos feriales, el pabellón multiusos Madrid Arena, la Venta del Batán (lugar tradicional de encierro de los toros en los días previos a su lidia en la Plaza de toros de Las Ventas) y distintas instalaciones deportivas populares.

Y haciendo un poco de historia…

La historia de la Casa de Campo comenzó con la decisión de Felipe II de trasladar la Corte a Madrid y residir en ella. El rey comienza a formar una finca que unía el Palacio con el cazadero de El Pardo. Alrededor de este núcleo se irán agregando fincas de labor y campos comprados a los colindantes.

Con Fernando VI este sitio se declaró Bosque Real. Dada la finalidad cinegética y campestre de la finca y la proximidad de Palacio, la primitiva casa de campo de los Vargas se amplía para acoger los aposentos reales para estos menesteres. Carlos III le dará un nuevo rumbo introduciendo ganadería y agricultura entre sus fines, que serían continuados por la Reina María Cristina.

Tras la proclamación de la Segunda República, fue cedida por el Estado al pueblo de Madrid (1 de mayo de 1931), estando desde entonces abierta al público. Durante la guerra civil fue frente de batallas y bombardeos que afectaron a sus construcciones antiguas e hicieron aparecer nuevas construcciones militares, que aún se pueden ver.

Para nosotros ha sido todo un descubrimiento, nos lo hemos pasado pipa: paseando, recogiendo hojas y bellotas, viendo una presa, en los columpios, comiendo al lado del lago, viendo unas vistas preciosas del perfil de la gran ciudad…

Si tenéis la oportunidad, estáis en Madrid, o pasáis por Madrid… merece la pena una paradica en este maravilloso espacio natural que es el mayor parque público de la capital de España. ¡Ah, está abierto todo el año!

Más información en la página web de Casa de Campo Madrid.

 

 

Más planes (con niños y sin niños): Lago-Casa de Campo
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